Archivo mensual: abril 2007

Censura en el metro

Los conductores del metro de Londres hablan. No me refiero a que no son mudos. Claro que hablan como tu y como yo. Me refiero a que hablan por los altavoces del tren. De hecho es uno de los alicientes de viajar en el “Tube”. A alguien se le ha ocurrido ahora limitar su libertad de expresión.

Los altavoces del London Underground son un continuo de información. Algunos son grabaciones, como información sobre la siguiente parada o el “mind the doors”. Pero a menudo el conductor también habla. A veces es también para decir que te salgas de las puertas, informarte de las líneas que hacen transbordo en la siguiente parada o contarte los resultados deportivos ahí afuera, en el mundo real. Pero la diversión viene cuando hay retrasos.

Si eres un habitual del London Underground estarás acostumbrado a que el tren se pare en medio del túnel (alguien ha ido más de tres paradas en la Distict Line sin la parada de rigor?). Cuando eso ocurre, lo primero que haces es pensar, entre el abanico de posibilidades, cual toca hoy. Entonces aparece la voz del conductor. Yo ya estoy tan acostumbrado que si al cabo de un minuto parados todavía no ha dicho nada me indigno.

La voz llega a menudo distorsionada, y la primera diversión es descubrir de qué cultura es originario el conductor (o conductora, si nos ponemos puntillosos). En muchos casos no se entiende lo que dice, con lo que te miras con cara de interrogación con el pasajero delante de ti y sigues a lo tuyo. Cuando lo entiendes, te cuenta que hay un problema en la siguiente estación, o que el tren ha dicho “aquí me quedo”.

A veces, el conductor decide hacer una clase magistral de humor inglés. Recuerdo el día en que tras 15 minutos parados en el túnel y tras muchas disculpas nos soltó: “Siento mucho el retraso en llegar a su trabajo. No se qué pasa ahí delante. Les ofrezco mis disculpas. No se qué más decir. Les ofrecería un té pero no me es posible aquí adentro.” O otro día, llegando al término tras una odisea: “Lo hemos conseguido. Hemos llegado a nuestro destino. Que tengan un buen día.” Ayer el periódico llevaba unas cuantas perlas como: “Todas las lineas funcionan con normalidad, así que esperen los retrasos, fallos de señalizción y trenes estropeados de rigor”. Yo me quedo con: “Los problemas se han solucionado. Pronto estaremos en movimiento y podrán llegar felizmente a sus casas, a no ser que estén casados con mi ex-mujer, en cuyo caso querrán salir del tren e ir en la dirección opuesta”.

Pues el caso es que ahora alguien quiere limitar lo que pueden decir por el micrófono, quitándonos el entretenimiento. No hay derecho.

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El gran error de la dieta inglesa

La dieta inglesa es reconocida mundialmente como mala. Validar semejante afirmación y explicar su origen es uno de los objetivos de mi investigación en tierras inglesas. Mi búsqueda había sido en vano hasta ayer, cuando di con un notable descubrimiento por casualidad, como tantos otros descubrimientos importantes en la Historia.

El desayuno tradicional inglés es bacon, salchichas, revoltijo y té. No se si es por la mala prensa que este tipo de comida intensiva en grasa tiene (aumentado por las recientes noticias sobre el bacon) o por el creciente estrés diario, pero ese desayuno tradicional ha sido substituido por… nada. Ni siquiera un triste croisant. La gente sale de casa con el estómago vacío, se precipitan hacia la primera tienda que pueden para tomar un café y a trabajar.

La cena, a eso de las 7, y es una comida en condiciones, aunque el gran espacio dedicado en los supermercados a comida de microondas es bastante preocupante.

Por lo menos temporalmente, he dejado atrás el sandwich en el “lunch time” y ahora voy a una especie de “buffet” donde pago por lo que cojo. Rápidamente me gané la fama de comer mucho porque cada día llegaba a la mesa con primer y segundo plato o segundo plato y ensalada, mientras que los demás con un plato mixto tienen suficiente. Ayer me sentí especialmente hambriento, así que fui a por primer plato, segundo plato y postre. Al llegar a la mesa todos los ojos se clavaron en mi. La pregunta inmediata fue “cuánto te ha costado”. Puesto que eso es cosa mía y de nadie más, evité la respuesta. Pero ante su insistencia tuve que revelar que me había costado 6 libras (9 euros).

Automáticamente los ingleses en la mesa se sorprendieron con exclamaciones del tipo “seis libras para comer!”. A mi, que nueve euros por una comida completa me parece más que razonable, su reacción me dejó pensando. Aunque no por mucho rato, ya que acto seguido llegó un bombardeo de recriminaciones semi-graciosas sobre gastarse tanto dinero en la comida. Un poco harto de la conversación y sintiendo que me estaban poniendo contra la pared decidí contraatacar con un “Prefiero gastarme seis libras en comida que 20 en alcohol en un pub, por lo menos me alimenta”. Parece que la frase despertó algo de sentido común en ellos porque la conversación se cortó en seco.

Pero esos comentarios sobre gastarse tanto dinero en la comida junto con otro comentario que ya he escuchado algunas veces sobre “tu aprovechas toda la hora de la comida para comer” me han hecho darme cuenta del error.

Para ellos la hora de la comida es una pausa que hay que aprovechar para comer, pero también charlar por teléfono, leer un libro, ir de compras, tomar la(s) cerveza(s) del mediodía, e incluso ir al gimnasio. En España también, pero son dos horas. El “lunch” se convierte en un “tentenpié” deprisa y corriendo donde cualquier cosa vale. En España la gente se queja de comer en la empresa porque es caro. Aquí lo hacen barato comiendo menos. O quizás es al revés, que es barato porque comen menos. Sea como sea, los dietistas dicen que es importante comer en condiciones y reposado para tener una buena alimentación y digestión. Algunos pubs y restaurantes de comida rápida están utilizando esta idea es su márketing.

Qué te parece? Comes también a la carrera, en 20 minutos? Lo hacen los de tu alrededor? Es algo “normal” para ti comer como yo, o tu tienes más bien un “lunch time”? Y en el resto de Europa, es lo mismo?

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Billones de sardinas

Cuánto es un billón? Eso no es una pregunta fácil, por mucho que lo parezca. Las diferencias culturales tienen un papel importante, y no son pocos los casos en los que periodistas avispados han traducido “billions” por billones. Y la verdad es que no.

La traducción de “billion” es “mil millones”, y la traducción de “billón” es “thousand billions”. En resumen, un baile de ceros. Y la pregunta que viene a la cabeza inmediatamente es “por qué estos ingleses se empeñan en hacer lo simple complicado?”. La pregunta de un inglés será “por qué los del Continente se empeñan en hacer todo distinto?”. Y así nos podemos pasar hasta la noche.

Y a que viene esta diatriba que no va a ningún sitio y que ya te sabes de memoria porque es la típica disquisición del típico tipo que se las da de sabiondo y de tener mundo y que has tenido que soportar ya demasiadas veces? Pues a que he encontrado la noticia algo antigua de que el suburbano londinense transportó durante el pasado año fiscal mil millones de personas ( 1 billion, 9 ceros), lo que supone una media de 3 millones de pasajeros al día. Si tenemos en cuenta que más allá de las nueve y media de la mañana los trenes van vacios y que no vuelven a ir seriamente llenos hasta las cinco te puedes hacer una idea de la cantidad de gente que mueve la red en un periodo muy corto de tiempo. Y puesto que los trenes son estrechos también te haces una idea de la situación dentro de los vagones.

Hay que reconocer el mérito de una red suburbana que en algunos puntos es ya centenaria, y que consigue mantener en movimiento a semejante caudal humano. Bueno, no siempre en movimiento.

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Frases útiles en inglés: “Cooking on gas”

Las peculiaridades del Reino Unido se extienden también a las facturas de lo que los contables llaman “suministros”, o sea agua, luz, gas etc. Para muestra un botón. Es una de las cosas que más me preocupan de la nueva casa, porque antes lo pagaba todo el casero. Así que hay que controlar muy mucho el uso. Ahora va y resulta que al investigar sobre la factura del gas he descubierto que la peculiaridad británica en este caso es de lo más útil.

Siempre que pienso en la factura del gas me viene a la cabeza la frase “Cooking on gas”. La traducción literal es “Cocinar con gas”, pero como es habitual, la traducción no da idea de lo que significa.

Normalente se usa para decir que algo va a buen ritmo, o que va a tener éxito. Su origen parece ser bastante antiguo, y se refiere a cocinar con gas en vez de con otro tipo de combustible, como carbón o madera. Enlos años 50, cuando el Reino Unido estaba en pleno proceso de cambiar las cocinas eléctricas por cocinas de gas a algún publicitario con chispa se le ocurrió utilizar la frase para transmitir la idea de que cocinando con gas es más rápido. No es difícil entenderlo. Imagina cómo debetardar la tetera para calentar el agua del té sobre un fogón eléctrico. Además, la figura del butanero nunca ha sido muy bien vista en UK.

Así que la gran mayoría de casas se pasaron al gas, al igual que la mía. Y ahora me encuentro que al querer hacer la lectura del contador, hay un contador suplementario adosado con una tarjetita. Es literalmente una tarjetade esas monedero que nunca tuvieron éxito es España. Y funciona igual que una tarjeta prepago: vas a una tienda, le pones 20 libras, vuelves a casa, introduces la tarjeta y ya tienes saldo. Y además puedes ver en todo momento cual es tu saldo.

Como ves es muy útil para controlar tu gasto. Si el 12 de Febrero has gastado todo el presupuesto de gas para el mes pues nada, te agarras la manta y apagas la calefacción. Con este sistema, mi presupuesto para gas cocina con gas.

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Su llamada es importante para nosotros

Una de las cosas que haces cuando te mudas es hacer un montón de llamadas telefónicas: para dar de alta el teléfono, para poner la luz a tu nombre, el agua, para decirle a todo el mundo que te envía facturas que te has mudado… Internet ha solucionado algunos de estos casos, pero todavía hay muchos en los que sabes que vas a poder disfrutar de una larga espera amenizada por alguna de las inolvidables melodias con la calidad de sonido de esos transistores con los que el abuelo acostumbraba a escuchar el fútbol de los domingos. Pues bien, algún desalmado ha decidido que eso no es un placer, y que se puede evitar.

Lo primero que escuchas después de marcar el número es: “Todos nuestros operadores están ocupados en estos momentos”. La voz te dice que tu llamada ha sido puesta en la cola y que será atendida a la mayor brevedad y te conectan una música. Esto lo hacen a propósito. Si hay algún operador libre te dejan con la música unos segunodos a fin de relajarte del duro día. Como los “minutos musicales” que poníanen la TV hace años.

La música dura 20 segundos tras lo que entra en un eterno búcle de repeticiones. A destacar el sonido “retro”, como si fuera salida de un transistor o un viejo gramófono. Entonces puedes jugar a descubrir quien es el compositor, y a menudo acabas tarareándola alegremente. Lo que si que no entiendo es cuando te ponen la música de sus anuncios. Nadie estudia psicología ahí? Si el perro de Pavlov empezaba a salivar al oir la campana, a mi me entran ganas de colgar el teléfono cada vez que escucho la música de nuevo en la TV. Y eso que cuando veo la TV no tengo un teléfono a mano para poder colgar.

En algunos casos interrumpen la audición con una frase del tipo “Su llamada es importante para nosotros”. Ese es un detalle importante, ya que impideque creas que les da completamente igual contestar o no, con lo cual te sientes mucho más querido. Hay quien cree que eso es recochineo. Nada de nada. Yo siempre me siento reconfortado. Y cuanto más a menudo lo dicen, más reconfortado.

Pero he aquí que tratando de dar de alta mi nuevo número de teléfono (paso imprescindible para poder trasladar mi ADSL, que va a tardar entre 7 y 10 días de nada) al llamar me salío como siempre la voz con lo de “Todos nuestros operadores están ocupados”. Peor luego me dijo que podía escojer entre esperar o que me devolvieran la llamada cuando el primer operador quedara libre. Cómo? Por curiosidad seguí las instrucciones, colgué y seguí haciendo mis cosas. Al cabo de un rato sonó el teléfono y al otro lado estaba el operador libre listo para solucionar mi alta y baja.

Hasta la fecha no he experimentado nunca dicho servicio en España. No tengo idea de que nadie corte por lo sano la diversión.

Esta mañana he leido el el periódico gratuito City A.M. una entrevista con un directivo de Netcall, la compañía que da el servicio de devolver la llamada. El servicio se basa en que cuando alguien llama y no hay operadores libres la voz ofrece la opción de devolver la llamada. Si decides aceptar, Netcall se hace cargo de tu llamada, esperan por ti, y cuando el operador está libre le informan de que la llamada ha sido tomada por Netcall. Al mismo tiempo te llaman, te conectan con el operador y listos. Dicen que eso es servicio al cliente.

No hace falta decir que en adelante yo voy a optar por seguir esperando, y no aceptar el servicio. Afortunadamente hay pocas empresas que han contratado el servicio, pero aún así, la entrevista dice que durante el año pasado esperaron a que hubiera un operador libre por un total de 150 años. 150 años en que el público británico no se relajó o se hizo preguntas tan trascendentes como “Quien me regaló ese jarrón?”.

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Mudarse en Londres no es fácil

Quizás pienses que mudarse en Londres es más sencillo que hacerlo en España. Quizás pienses que por haber vivido poco aquí se acumulan menos trastos. Quizás creas que el papeleo en un país anglosajón es menor. Pues andas muy equivocado.

Mudarse en esta ciudad es tan complicado como en cualquier otra. Soy incapaz de entender de dónde han salido tantas cajas, y el papeleo, las visitas, los depósitos, los alquileres por avanzado me han dejado sin blanca y sin fuerzas.

Así que ya ves cual es la explicación de mi repentino silencio. Y así lo voy a dejar por un tiempo. Nos vemos después de Semana Santa, y crucemos los dedos para que Internet funcione para entonces en el nuevo piso.

Feliz Semana, y si mequedan fuerzas, ya haré un pormenorizado recuento de mis desventuras de mudanza.

Salud!

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