Objetividad en el periodismo

Son objetivos los periodistas? Tienen que ser objetivos los periodistas? En alguna discusión que ahora mismo no recuerdo (quizás era un blog, o sea que si era el tuyo reclama) dijeron que lo mejor es asumir la subjetividad y exponerla, de manera que sepamos de que pié cojea el periodista en cuestión y así separar entre información y opinión. Bueno, pues veamos lo útil que puede ser la subjetividad con un ejemplo intrascendente y vano: el deporte de moda (no te vayas todavía, dame un poco de crédito).

Y cual es el deporte de moda, dirás. Si es así, es que no ves la tele, no lees periódicos, no visitas internet y no hablas con nadie. Evidentemente la Fórmula 1. Durante dos años, el héroe nacional español llamado Alonso ha conseguido llenar el vacío que el ciclismo había dejado. Muchos lo catalogaban como mejor que Schumacher (para los no iniciados, el piloto más laureado de la historia). Este año se cambió de equipo para demostrar que el bueno es él, y no el coche. Y viendo la pobre actuación de los McLaren, todo indicaba que sería un paseo.

Pero ahora va y aparece un jovenzuelo de 22 años llamado Hamilton. Durante las primeras carreras Alonso queda delante del compañero de equipo, como es de esperar. Pero llega el día, en el prestigioso circuito de Montecarlo en que Alonso va primero y Hamilton va segundo tratando de adelantar. Entonces el equipo da órdenes a Hamilton para que se lo tome con calma y no trate de adelantar, permitiendo así una victoria más o menos fácil a Alonso. El equipo quiere evitar por todos medios una maniobra que pudiera hacer que uno o los dos pilotos acaben estrellados contra uno de los muchos muros del circuito.

Tras la carrera Hamilton parece contrariado. Las órdenes de equipo llegan a la prensa inglesa, quienes se alzan en contra de ellas con el argumento de que si Hamilton es más rápido que Alonso, deben dejarle que juegue sus cartas y vaya a por la victoria. Los periódicos claman contra el favoritismo del equipo hacia Alonso simplemente porque es el campeón y se quejan por la adulteración de la competición. Y tienen razón. Si el muchacho es más rápido, pues que le permitan luchar y darnos un buen espectáculo.

Pero unas semanas más tarde llega el Gran Premio de USA, y la torta da la vuelta. Ahora es Hamilton el que va primero y Alonso el que parece llevar la fuerza suficiente como para adelantarle. Durante la carrera los comentaristas británicos de la ITV están eufóricos y su mayor preocupación es hasta que punto los Ferrari, que vienen detrás, pueden alcanzar al duo de cabeza. En cierto momento hacen un comentario que suena algo así como:

“Lo importante ahora es saber si los Ferrari van a recortar distancias con las nuevas ruedas o si se van a rodar igual que ahora. Entonces el equipo McLaren podrá dar la carrera por acabada.”

Ahora Hamilton va primero, con lo que una vez estén seguros que los perseguidores no les pueden atrapar, el equipo debe decirle a Alonso que se lo tome con calma y que no apriete a Hamilton. Evidentemente las órdenes de equipo son necesarias para evitar cualquier desgracia, y asegurar la victoria del piloto inglés.

Hoy los periódicos comentan el Sueño Americano de Hamilton (a los ingleses les encanta hacer titulares con frases hechas) y comentan con toda naturalidad como las órdenes de equipo dieron una victoria cómoda a Hamilton. Que dónde está lo de la adulteración de la competición y todo eso? Bueno el que iba delante era inglés. Y lo que quiere la gente que veía la retransmisión es que ganara el inglés, no? Pues entonces la noticia se da como los lectores o espectadores quieren verla. Al fin y al cabo a todos nos gusta que ganen los nuestros no? Espero que la prensa española esté poniendo a caer de un burro a los McLaren por nacionalistas, adulteradores y todo eso. Estarían perdiendo una buena oportunidad de fidelizar a sus consumidores. Pero claro, en Montecarlo debían estar explicando lo peligroso del circuito, y cómo las órdenes de equipo eran necesarias.

Dar información imparcial es importante, pero en caso de duda, es mucho más importante conectar con los gustos de quien consume la información. En caso contrario los consumidores se van a otra parte y se acaba el dinero. Al fin y al cabo, todo esto es un negocio, no?

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2 comentarios

Archivado bajo Economía

2 Respuestas a “Objetividad en el periodismo

  1. En España son igual de manipuladores y partidistas. Que si Alonso es el mejor de la historia, que si es un crack, que si no se qué y no se cuantos. Un poquito más de objetividad se agradecería, porque vale que es bueno, pero decir que es el mejor por el gran mérito de ser español y ganar algo es exagerado.

    Pero la verdad es que la F1 tampoco me atrae demasiado. Es como el golf o la vela, un deporte para la élite que lo puede pagar, mientras que los demás sólo podemos verlo…

  2. Pingback: Mi no entender/ Crónicas perplejas desde la Pérfida Albión » Blog Archive » Reportando desde La Pérfida

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