MEME: Síndrome de Stendhal

Hace ya algunas semanas Zuviëh me envió un Meme que con la tontería de esperar a tener tiempo se ha ido alargando. En esta ocasión, el Meme va en palabras de la propia Zuviëh, sobre “momentos con tanta belleza que te has quedado patidifuso/a”. Meme exigente donde los haya!

Y qué momentos puedo yo contar que me hayan dejado patidifuso? No me viene nada a la cabeza… Las primeras golondrinas del año… Una tormenta de rayos y truenos que oscurece el día… Cuando un bebé te aprieta un dedo con su minúscula manita… Cuando alguien se molesta en llamarme simplemente para saber que todo va bien… Cuando un amigo se olvida de su apretada agenda porque advierte que detrás de tus palabras se esconde una preocupación… Todos estos momentos son intensos y justifican todos los otros malos pero, no son de dejar patidifuso…

En eso andaba yo hasta que me cruzó un pensamiento. El momento que por su belleza me dejó tan impresionado que me prometí volver. Y estoy hablando de belleza estética, no emotiva. Florencia!

La primera vez que visité Florencia a los 14 años me quedé embobado. Y eso que sólo pude ver algunas cosas. Así que me prometí volver cuando mi presupuesto me permitiera entrar en cada museo sin pensar en el precio. Cumplí mi promesa y valió la pena, ya lo creo.

Pero cual fue mi sorpresa cuando, al intentar buscar algo de información sobre el Síndrome de Stendhal para comprender mejor el Meme, descubrí que el síndrome nació para denominar el efecto que Florencia causa en los visitantes. Vaya!

No es de extrañar. Florencia está llena de obras de arte, como el David de Miguel Angel, la increíble acumulación de estatuas en la Plaza della Signoria, la impresionante cúpula de la catedral, las vistas de la Toscana desde lo alto de la cúpula, las callejuela, el Palacio Pitti y como no, el Ponte Vecchio. Pero ante todo y sobretodo, la Gallera degli Uffizzi. El Louvre tiene más obras de arte, claro, Incluso el British Museum. Pero en cierto momento, llegas a una sala en la que te encuentras de frente con el “Nacimiento de Venus“. En tamaño y colores reales es incluso más impresionante. El azul del mar es bellísimo, nada que ver con fotografías. El trazo es excelente. Y sorprendentemente, Venus no parece ser una mujer de hace 500 años. Al contrario que la enigmática Mona Lisa, Venus parece que fuera pintada ayer. Y por si eso fuera poco, en la pared contigua está “La Primavera“. Podría haberme quedado horas.

Como anécdota puedo contar que olvidé comprar las entradas por anticipado (imprescindible), y tuve que hacer horas de cola. Poco después de conseguir entrar evacuaron el museo. Todo el mundo fuera. Al parecer una mujer había muerto de un ataque al corazón. El Síndrome de Stendhal es más que una leyenda urbana.

A continuación algunas fotografías que tomé en la visita. No están las obras maestras de Botticelli (porque ya sabes que los museos y las cámaras se llevan mal) ni el David, con el que me quedé tan embobado que ni se me ocurrió sacar la cámara. Del resto, aquí puedes ver una muestra.

Piazza della Signoria

Piazza della Signoria, con una excepcional muestra de obras de arte

The Rape of the Sabine Women

El rapto de las Sabinas

Hercules and Nessus

Algunas palomas, y la brutalidad de Hércules luchando con el Centauro

Perseus with the head of Medussa

Observad este increible regalo! Mientras sentís como lentamente os convertís en piedra…

Via della Ninna

Streets of Florence (I)

Milan-Firenze-11

El bellísimo Puente Viejo

Milan-Firenze-13

Diseño de Miguel Ángel

Streets of Florence (II)

Florence from Duomo

El resto de fotos y algunas de Milán aquí

7 comentarios

Archivado bajo Arte, Viajes

7 Respuestas a “MEME: Síndrome de Stendhal

  1. Anna

    Yo lo único que recuerdo de Florencia, estuve apenas tres horas, es la plaza donde están la puertas de bronce del ¿baptisterio? y aquellos edificios de tres colores. Fue un desastre de visita, no iba con la compañía apropiada y era demasiado joven para el “mejor sola que mal acompañada” e ir a donde me apetecía, que es lo que tenía que haber hecho.
    A pesar de todo, tenía la vaga idea de que bueno, más o menos, había visto algo. Ahora gracias, ejem, a tus fotos y comentarios, está claro que me queda pendiente, bastante pendiente.
    Y respecto a sitios que me hayan impactado, ningún sitio como atisbar por la grieta del desfiladero la figura impresionante del así llamado “Tesoro” de Petra. A pesar de haber leído, visto y documentado profusamente sobre ello, de conocerlo previamente todo lo que se puede conocer algo sin haber estado allí antes, me temblaron las piernas y me costó terminar los últimos metros antes de salir del desfiladero. Y cuando lo hice, tuve que sentarme para contemplar y asimilar tanta belleza. Fue como entrar en otro mundo. Y no me importaría nada volver a entrar otra vez.

  2. Yo recuerdo el calor, el olor a humedad y los mosquitos… debería ir un día con la calma y no como parada a un lugar más lejano. :P

  3. Bien, conozco poco de esta página porque llegue hace unos minutos para leer algo de la dieta inglesa :D
    Y he quedado muy a gusto con ir checando tu blog!, ¿las fotos las hiciste tu? porque son buenas, te repito desconozco mucho de este blog y quizas seas un fotografo y eso lo explicaria, pero bueno, era para felicitarte por tan buena secuencia, yo soy de México, asi que Europa solo lo conozco por fotos y relatos de amigos, pero de los lugares que he conocido de mi país, que realmente he disfrutado es Real de Catorce, no es pueblo lleno de obras de arte y construcciones ostentosas (que tambien es bello eso) sino un pueblo lleno de historia que se refleja a traves de ruinas, puertas viejas e innumerables rostros… y para acceder a él tienes que transitar un enorme tunel a oscuras, pues es la única entrada… muy bello! saludos y sino te molesta, andare por aca otro poco más.

  4. ana

    Te garantizo que el sindrome de Stendhal no es una leyenda urbana, si no real, muy real y muy agradable la emoción que produce, aunque no tanto los síntomas de la misma, ni para el que los siente ni para el que acompaña. Yo lo he sentido muchas veces, con distinta intensidad física, que no psiquíca, desde el desmayo al llanto, pasando por el sofoco y el estado casi de shock, y ante la contemplación de obras de diferente envergadura, y siempre me ha sorprendido sentirlo, embargarme de esa manera, incluso las tres primeras veces que no sabía que lo sufría, y pensaba que eran casualidades.
    El sindrome está más extendido de lo que se cree, porque ¿quien no ha sentido emoción ante una canción o pieza musical, tanto como para llorar?
    Pensarlo, está en casi todos nosotros.

  5. monttse

    Yo fui a Florencia a ver a mi novio de entonces… un fiorentino al que habia conocido en Inglaterra :)….

    Vi poco la ciudad, el Duomo, el ponte vecchio… y alguna piazza que no recuerdo, la estacion de tren y paseos por el centro con compra en mercadillos…

    Lo curioso es que era la primera vez que iba a italia (ya no he vuelto mas) y me sentia muy comoda. Me sentía acogida por la ciudad…

    Y bueno, acogida por la ciudad y tambien por “mi italiano” :).

    Tengo que visitar Italia, me encantaria conocerla mas a fondo.

  6. Pingback: 50 años de un ícono pop « Un mundo perplejo

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