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Que privaticen todas las televisiones

La BBC es un tremendo monstruo mediático en el Reino Unido. Muchos son los que la critican e incluso culpan de sus propios males. La misma historia sucede en cualquier otro país donde haya televisión pública. Yo lo tengo muy claro: que las privaticen, y acabamos con los problemas y las hipocresías.

La ITV (Independent TV) fue el intento por parte del gobierno británico de crear un canal de televisión comercial (sin acceso a dinero público), que expandiera la oferta de noticias, programas y series de producción británica en la TV. El gobierno consideraba la TV un servicio público, con lo que otorgó la licencia con la condición que debería emitir noticieros locales. Dicha obligación se mantiene a día de hoy.

El modelo funcionó a pedir de boca durante unos años, con importantes servicios de noticias y buenas series de producción británica. Pero últimamente la ITV ya no funciona tan bien. La semana pasada anunciaron fuertes reducciones de costes, de programación propia y de plantilla.

Hay muchos que culpan a la BBC de los males de la ITV. Dicen que hace competencia desleal porque se financia con dinero público (la famosa TV License) y con publicidad, reduciendo así el dinero de publicidad que va a parar a otras cadenas. También le acusan de emitir programas de “entretenimiento ligero” como “Strictly come dancing”, ese programa en que unos famosillos se las dan de bailarines profesionales, lo que le corresponde a la ITV, como su atracción principal “X Factor”.Y para colmo, mantener la infraestructura de noticias locales a la que les obliga la regulación del gobierno es muy costosa.

Con regulación o sin ella, las mismas quejas se oyen en todos los países con un televisiones públicas. Así que a grandes males, grandes soluciones: que privaticen las televisiones públicas. Todas.

Claro, si las privatizamos perdemos ese punto de vista imparcial en las noticias, esos programas educativos, esos reportajes de investigación responsable. Para evitarlo, yo convertiría las televisiones públicas en simples productoras de TV. Con el dinero de los impuestos producirían unos pocos programas, entre ellos las noticias, alguna serie arriesgada con nuevo talento y los imprescindibles documentales de animales (que todo el mundo espera con avidez). Los canales generalistas tendrían la obligación de emitir una serie de horas de servicio público, para lo que la productora pública vendería sus programas al mejor postor, y obligaría a emitirlos en horario fijo y sin anuncios.

Asunto finalizado. El resto de horas sería una lucha limpia entre iguales por la audiencia. Podrían crear tantos programas de calidad al estilo Gran Hermano como quisieran. Podrían cambiar el horario de sus programas sin avisar. Y qué decir de esa estúpida regla de limitar el numero de anuncios que pueden emitir. Acabar con ella. Si quieren cortar 20 veces una película para poner anuncios y que acabe durando 5 horas, que lo hagan. Esto es un mercado libre. Ellos saben qué es lo mejor para su negocio, no es así? Sin regulaciones ni competencia desleal las cadenas podrían sobrevivir e incluso tener beneficios.

Crees que debería crear un grupo en Facebook titulado “A ver si podemos juntar a 200.000 personas que quieran privatizar las cadenas públicas”?

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Coreografías musicales en la vida real?

Si hay un género cinematográfico que no tiene intención de ser realista es el de los musicales. Es simplemente imposible… Lo es?

Un amigo me comentaba hace tiempo que el cine musical le parecía inverosímil. La historia transcurre con normalidad, de repente se escucha una música y toda la gente, totales desconocidos, empiezan a bailar juntos en una coreografía perfecta. Mi amigo decía que es ridículo.

Debo estar de acuerdo en la imposibilidad. Pero precisamente eso es lo que más me gusta del cine musical: la sorpresa, la sensación de comunión de la coreografía, y la cara de felicidad que se me queda. Sería fantástico que sucediera de verdad.

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A que huelen las nubes?

Estoy en España. Enciendo la televisión para empezar uno de mis estudios científicos cuando de pronto, algo inesperado: un anuncio de compresas! Esto si lo echaba de menos.

Como aquel anuncio de turrón que volvía a casa por Navidad Un Mundo Perplejo ha tirado la casa por la ventana y se ha comprado un billete de avión para viajar al sur de los Pirineos. Un vuelo ajetreado y especialmente retrasado por gentileza de Iberia, y de una supuesta huelga de celo (welcome to Spain).

A caballo entre dos culturas, Un Mundo Perplejo se siente a sus anchas pudiendo constatar las diferencias más palpables. Pero informar que los ingleses hablan otro idioma o que conducen por la izquierda no deja de ser nada más que una obviedad. Hay otras diferencias más sutiles.

Viendo la TV desinteresadamente me sorprendió la imagen de una gigantesca compresa sobre la hierba. Tuve una mezcla de sensaciones, entre familiar y extraño. Y entonces entendí lo que estaba ocurriendo: en la TV inglesa no hay anuncios de compresas!

Si has vivido en España seguro que recuerdas la frase “A que huelen las nubes”. Es parte de uno de los más famosos anuncios de compresas. Pero no es el único. Seguro que también recuerdas aquel “No se nota, no se mueve, no traspasa”. Los anuncios de compresas forman parte de la cultura popular. Y si no, escucha esta canción y a ver a que te suena (Torn).

Gracias a ellos los hombres hemos aprendido que la menstruación es algo molesto, pero gracias a las compresas se convierte en uno de los mejores momentos del mes, un momento en que las mujeres se hacen preguntas metafísicas, y cantan con los pajaritos.

Privados de tan educativa televisión, la menstruación femenina es algo secreto y casi vergonzoso en UK, de lo que nadie habla. En España en cambio cualquiera sabe que aunque una mujer tenga la menstruación no significa que no pueda usar sus mejores braguitas!

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La bolsa o la vida

A estas Alturas de la Historia de la Humanidad, nadie puede negar que el Capitalismo es una cosa maravillosa: cada uno buscando su propio provecho provoca que el conjunto de la población mejore su nivel de vida. Algo que es a la vez causa y consecuencia de dicha mejora es el Consumo, que algunos tachan despectivamente como consumismo. Veamos uno de los mecanismos que los capitalistas usan para asegurar que las bondades del Consumo no cesan.

Cada día vemos en las noticias la preocupación por el estado del Consumo. No importa que los precios de la vivienda se hundan, que el precio del petróleo vaya montado en las montañas rusas, que los mercados financieros estén en estado de histeria. Lo que en el fondo importa es que los consumidores sigamos consumiendo. Por eso el dato económico más temido es el de las ventas en las tiendas y supermercados, el “high Street” como dicen por aquí. Porque si el consumo se detiene no hay ventas, y se acumulan las existencias, y las empresas tienen que despedir a trabajadores, y no hay inversión, y entramos en un círculo vicioso que arrastra la economía a la recesión. Pero mientras el consumo siga creciendo, la rueda del capitalismo sigue girando. Y mientras consumimos somos felices y aumenta nuestro nivel de vida.

Estaremos de acuerdo entonces que los capitalistas deben hacer lo posible por mantener el consumo, por el bien de todos.

Veamos cual es la última novedad que están utilizando. El vídeo que puedes ver más abajo es de Barclaycard, la rama de tarjetas de pago del banco inglés Barclays. Es un anuncio de una de sus tarjetas que incorpora un nuevo sistema de pago: contactless. La novedad es que en vez de pasar la banda magnética de la tarjeta por un lector, o hacer que un chip haga contacto con el lector, en este caso el lector se comunica con la tarjeta mediante radiofrecuencia (RFID). Gracias a ello, la tarjeta se identifica en el lector simplemente pasándola por delante, como sucede en el metro de Londres con la Oyster ( si has estado en Londres). Fíjate en el vídeo y lo verás claro.

El anuncio muestra la mejor cualidad del producto: pagar pequeñas cantidades (menos de 10 libras) o entrar en el metro es rápido y fácil. La “contactless card” esta diseñada para substituir al dinero “en metálico” para pagos de pequeñas cantidades. Tu pensarás que esta es otra forma de los bancos de hacernos pagar con tarjeta y así meterse las comisiones en el bolsillo. Pero eso es un gran error. Forma parte de algo mucho más importante.

En realidad este sistema de pago está diseñado para salvar la Economía, para nuestro bien. Estudios demuestran que pagar con dinero de plástico aumenta el comportamiento impulsivo, resultando en un incremento del 20% en el valor de las compras (prometo que no me lo estoy inventando, los estudios existen). Supongo que reconoces la situación: estás en una tienda, hay algo que te gusta, no es muy caro, así que decides comprarlo a pesar de que no estás muy seguro, tomas la cartera o el monedero y cuando miras cuánto dinero te queda decides que de todos modos no lo necesitas. Ahí lo que estás haciendo es detener la rueda del capitalismo, el círculo virtuoso que nos beneficia a todos. Esta tarjeta te da el empujón que necesitas, y antes de pensar si te lo puedes permitir, zas! ya lo has comprado. No es magnífico?

Es como cuando en la edad media los asaltadores de caminos les quitaban la bolsa con monedas a los viajantes, monedas que iban a acabar debajo de una baldosa y que en manos de los bandoidos eran reintroducidos en la Economía en forma de vino, cerveza y mujeres. Cuánto ha avanzado nuestra cultura que ahora, en vez de un terrible bandido tienes a una cajera de sonrisa angelical y encima, te llevas un producto a casa que, admitámoslo, querías, qué digo, necesitabas!

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La perfecta escapatoria para mujeres frustradas

A veces los anuncios de TV son la mejor programación de los canales. Como decía la canción “qué lástima que los corten para poner programas”. Mi favorito de la TV británica actualmente es uno que con increíble maestría condensa las carencias de la clase media baja británica (que no anda muy lejos de la clase media baja europea) y da una voz de alerta.

Veamos el anuncio:

Al principio se ve un tipo de mediana edad, a quien llamaremos Dave, con algo de sobrepeso, sentado en una mesa frente a una mujer que suponemos es su esposa. Es una típica escena familiar. Pero algo va mal, porque Dave está manejando lo que parece ser una pieza de motor de automóvil. La cara de la mujer, a quien llamaremos Cecilia, entre aburrida y atónita revela un dilema, una duda existencial. Dave examina la pieza de motor y la huele, lo que parece provocarle cierta excitación. Inmediatamente le ofrece la pieza a Cecilia, queriendo compartir ese momento con ella. Pero ella incrementa todavía más su cara de duda existencial.

En sólo doce segundos, los publicistas han conseguido situarnos. El matrimonio ha entrado en un proceso de monotonía. La esposa se da cuenta de que el hombre con quien está casada no sólo no tiene nada en común con ella, sino que además ni siquiera la entiende. La mujer se da cuenta de que su vida ha llegado a un callejón sin salida. Se ve a sí misma atrapada en una realidad que no es la suya. Debe encontrar una forma de huir. Y de repente, se le ocurre cómo.

Seguidamente vemos a Cecilia sentada ante su computadora jugando al Bingo. En la imagen se la ve sonriente, relajada, y vemos qué rápido ha podido conectarse. La música completa la escena haciéndola alegre, en contraposición con el silencio, la oscuridad y las caras largas de la primera parte del anuncio. La voz de mujer nos da el mensaje “Escápate al Bingo”.

Ese es el mensaje del anuncio, si tu vida es una sombra de lo que esperabas, no busques una solución: escapa de ella jugando a un juego de azar controlado por una computadora y gástate alegremente tu sueldo.

Efectivamente, como ya te has dado cuenta, este anuncio no es lo que parece. Se enmarca dentro de la responsabilidad social de las empresas igual como el “aparente” descontrol en la inauguración de la Terminal 5 en el aeropuerto de Heathrow. Lejos de ser un anuncio para que las amas de casa se enganchen al Bingo online, es un anuncio de denuncia social. Tiene una de las características principales de este tipo de denuncias: llevar una situación cotidiana al extremo. De este modo, se crea una caricatura de la realidad, algo que es claramente irreal, cosa que pone de manifiesto lo inapropiado de la situación. El humor simple es una herramienta más para apoyar la caricatura.

El verdadero mensaje del anuncio es una crítica al conformismo de una parte de la población, consumidoras obsesivas de culebrones y magazines de tarde, quienes buscan una escapatoria a su monótona vida, como el personaje de Mia Farrow en La Rosa Púrpura del Cairo. El Bingo online es una metáfora sobre cómo estas escapatorias nunca pueden ganar. El anuncio sugiere que los problemas hay que enfrentarlos. Que quien escapa nunca gana. Supongo que la campaña va a ser acompañada de cursos sobre comunicación conyugal, formación para adultos y clases para desarrollar la creatividad.

Para que luego digan que las empresas buscan ganar dinero a cualquir coste.

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El arte de España visto desde la BBC

La BBC es un referente mundial en cuanto a documentales, así que al ver en la programación que iban a emitir una serie documental llamada “El Arte de España”, las expectativas eran muy altas. Y la verdad es que no defraudó.

Durante el tiempo que he estado en Londres he tenido ocasión de ver grandes documentales sobre arte explicados de forma amena en el inconfundible estilo de la BBC. Porque un documental sobre arte no tiene que ser una insufrible sucesión de cuadros, estatuas y edificios con música para dormir y una voz monotónica que lee su texto como quien lee el Boletín Oficial del Estado. Hasta hoy he visto documentales sobre Italia, Florencia, Venecia, Francia, París, pero nunca sobre España. Pero el pasado Jueves eso se acabó (si vives en el Reino Unido tienes ocasión de verlo todavía; lee la nota al final del post).

El primer capítulo empieza con una versión en inglés del inconfundible “Que viva España”, con imágenes de ingleses en la playa mientras la voz en off dice que para muchos España no es más que dos semanas en la playa. Pero la música desaparece y la voz dice que España es mucho más que eso. Y yo me frotaba las manos pensando que la cosa prometía.

El primer capítulo iba sobre la España Andalusí, y empezaba relatando cómo Abderramán conquistó Gibraltar y le puso nombre en su honor (humilde el chico). Enseguida empieza a hablar de la Mezquita de Córdoba, con sus arcos que nunca terminan. También cuenta cómo los cristianos de muchos años después plantaron una iglesia en su seno, y cómo el mismísimo Carlos V se arrepintió al ver el resultado (podría haberlo pensado antes). El narrador, que cuenta todo a la cámara, y a quien vemos paseando por todos los lugares hablaba también de cómo Córdoba, en la “Época de Oro” era una sociedad que permitía la vida de musulmanes, judíos y cristianos en la misma ciudad. Hablaba de cómo Córdoba era la ciudad más importante de Europa, y gracias a la cual ciencias, cultura, arte, cocina y todo tipo de productos exóticos pasaron a formar parte de la cultura occidental.

En cierto momento, aprovechando la excusa de pasear por el barrio de Triana en Sevilla dijo que la mezcla cristiana, gitana y musulmana generó el nacimiento del Flamenco; el flamenco como forma de arte. Claro, ahí viene lo inevitable en una serie de la BBC, y es que el narrador le pide a una gitana que le enseñe a cantar flamenco, con el resultado que ya te imaginas. Esta forma de ponerse en evidencia delante de las cámaras es algo típico de los documentales culturales de la BBC.

Hacia el final, nos cuenta cómo la presión de los reinos cristianos hace retroceder a los musulmanes, hacia las montañas, donde el último reino taifa florece. Llegamos entonces a la maravillosa Granada, con su inigualable Alhambra.

En cierto punto del capítulo, ya hacia el final, el narrador cuenta horrorizado que en varios momentos de la historia de España, los musulmanes de Al-Andalus fueron reducidos a una mera figura de “malos”, describiendo la era en que reinaron en España como una época oscura. Él dice que es todo lo contrario, y que la España Andalusí añadió una gran riqueza para España y pare el mundo occidental.

La verdad es que no hace falta que se horrorice más. En la España de hoy en día, nadie en su sano juicio negaría lo importante que Al-Andalus fue en su tiempo, y mucho menos se atrevería a negar la gran riqueza que añadió a la cultura española. Me parece a mi que su horror venia de la envidia sana… Veremos cómo va el episodio del próximo jueves.

Nota: Si estás en el Reino Unido y te pediste el episodio, visita el iPlayer de la BBC. Una vez allí teclea en el pequeño buscador “art of spain” y pincha en “Find Programmes”. Puedes verlo online, o puedes bajártelo. Yo recomiendo este segundo método, para lo que vas a tener que bajarte el “Download Manager”, pero te va a permitir ver el programa cuando te convenga. Eso si, bájatelo antes del jueves 7 de Febrero, porque es la fecha límite.

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Cuando el anuncio es (mucho) mejor que el programa al que interrumpe

Voy a escribir sobre este anuncio a pesar de que había decidido no hacerlo porque cuanto más lo veo más me gusta. Y es que son anuncios como este los que demuestran que a veces, la publicidad es mejor que los programas.

El tema es que estaba viendo ayer la TV. No tengo idea de qué era. Creo recordar que estuve haciendo zapping entre un programa de arqueología investigando los bombardeos nazi en East London, un reportaje sobre lo mejor del día en la Copa del Mundo de Rugby y el Inglaterra-Rusia de fútbol. En alguno de las series de anuncios (que siempre observo con atención) aparece… bueno, mejor échale un vistazo y luego seguimos

Cuanto más lo veo, más me gusta. El anuncio en cuestión anuncia el chocolate con leche Cadbury, la marca líder en el Reino Unido. Para que te hagas una idea, decir “cadbury” es como decir “chocolate”. Como has visto, es “simplemente” una versión “In the air tonight” de Phil Collins (el batería de la mítica banda inglesa Genesis), con un gorila tocando la batería. Y la pregunta es, ¿Qué tiene que ver que un gorila toque la batería con que yo compre una chocolatina?

No me quiero meter en terrenos que no son los míos, pero aún así puedo decir que hay dos maneras de anunciar: la que te da información sobre un producto, y la que simplemente intenta meterte la marca en la cabeza. Esa es la razón por la que una compañía líder del mercado como Coca Cola se gasta millones de euros cada año en poner su nombre en los estadios de fútbol. No te está contando lo sabrosa que es la bebida, sino que trata de asociar una serie de valores a la marca. Como la insoportable campaña de “La Chispa de la Vida” con toda esa gente feliz bebiendo su refresco.

Pero esta promoción de Cadbury no muestra la marca, ni el producto. La idea es que si te ha gustado vas a asociar la marca con algo positivo. Pero estoy seguro que la gente va a recordar el anuncio como “el anuncio del gorila”. Ninguna mención a Cadbury, lo que va a hacer pensar a los directivos que el anuncio fe tirar el dinero.

Y creo que no sin razón. Pero este es uno de aquellos anuncios que quiero ver. Ojalá hubiera más anuncios valientes como este y menos niños felices porque su ropa huele bien, tipos bailando porque han conseguido un seguro barato para su coche, o gente diciendo lo felices que son después de haber pedido un crédito para comprar una TV de tropecientas pulgadas. Como he dicho, no recuerdo qué es lo que estaba viendo, pero si recuerdo el anuncio. Queda claro qué es lo que tenía más calidad, ¿no?

Por eso, para que los directivos crean que pagar por anuncios como este vale la pena, quisiera informarte de que “el anuncio del gorila de cadbury” es muy bueno, y que este tipo de campañas funcionan.

Gracias a Chapitel por dirigirme al vídeo

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